King Lion: Un león suelto en Medellín.
El “perio”, en Medellín, es el escenario de King Lion. Desde hace 18 años, este chocoano ha tomado calles y tarimas para mostrar su música, que cultiva como autodidacta desde niño. Su ahora es la calle, un hecho incidental, pues es sólo el punto al que decidió llegar para trascender; el medio en el cual la música lo ha acompañado para desenvolverse desde sus orígenes pueblerinos, acumulando experiencias hasta convertir la urbe en parte de su naturaleza y germen de sus composiciones. Es el lugar donde se fluye libremente, en la justa medida, sin una audiencia fija que, en el enardecimiento de un concierto, da su aplauso tanto como exige energía desbordante.
Tiene su estilo rasta y su actitud conciliadora como herramientas para capturar la escurridiza atención de los ciudadanos vestidos de indiferencia. Sabe cómo cautivar desde un principio a la improvisada audiencia porque envuelve en música vivencias propias y ajenas, y obtiene a cambio monedas, miradas y evasiones en cualquier bus, recinto móvil del subempleo. Su ritmo es el Aranzai, una suerte de reggae; su flow pegajoso habla, a capella o con un riddim, de la caída de Babylon, y las difunde sin pudor para quienes decidan tomar sus letras como un detonante, y no sólo como música para bailar irreflexivamente.
King Lion goza de la satisfacción de saber que su trabajo diario logra convocar a más personas que las que puede convocar un concierto; un gran auditorio, sonido y luces son cosas que simplemente no suceden para la mayoría de talentos porque los espacios son insuficientes y las oportunidades esquivas. Aunque acaricia los sueños de fama y fortuna de todos los grandes talentos, la prosperidad le resulta secundaria. Se nutre de la humildad, el más grande regalo que da la calle, y de la certeza de que la consciencia es la base del cambio. Más allá de ejercer una alternativa de supervivencia en la ciudad sin esperanzas, lo que hace es lanzar la semilla de una conciencia musical, el reconocimiento de la creatividad autóctona y la necesidad de revolucionar los mecanismos cotidianos de las mentes domesticadas.
Texto: Victoria Argoty
Edición de vídeo: Camilo Cantor
Cámara: Margarita Valdivieso
Video realizado en el marco del taller Cartografías Sonoras Medellin
en la Udea con el apoyo de Casa Tres Patios.





