El metro suena a encuentro.
¿Cuántas personas pueden subir al metro de Nueva York en una mañana? ¿Cuántas razas, colores, ideas y destinos se pueden mezclar en un recorrido al trabajo, a la casa o a donde quieras?
Rénard Harris. Antes de abordar el alboroto vívido al interior de los vagones, está él, un enamorado de la armónica que tiene la capacidad de unir a la gente a través del gemido de la armónica y un par de botas tejanas que le sirven de bajo y se amplifican por la estación a través de un pequeño sistema de sonido.
En el metro confluyen las historias. Es un lugar obligado para el pasajero y perfecto para el artista, un espacio donde se ponen en contacto los seres humanos, el arte y la música.
Texto: Mario Zamudio
Edición de vídeo: Juan Rhon.
Cámara: Juan Rhon.





